Colombia es un buen país… para los ricos

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Pese a que las cifras muestran la reducción de la pobreza y la expansión de la clase media, los programas contra la pobreza no han conseguido todos sus objetivos, la  clase media sigue siendo muy frágil y la desigualdad es peor de lo que suele decirse. Jaime Villamil*

Caserío a los alrededores de Buenaventura.

Se ha hecho bastante, pero falta mucho más

El presidente Santos suele hacer alarde de sus logros en cuanto a reducción de la pobreza y ampliación de la clase media, pues entre 2010 y 2014 pudo mostrar las siguientes cifras:

  • 3,2 millones de personas dejaron de ser pobres,
  • 1,6 millones dejaron de ser pobres extremos,
  • 9,4 millones de colombianos pasaron a hacer parte de la clase media.

Y sin embargo según las mismas fuentes oficiales seguimos enfrentando grandes retos:

  • 13 millones de personas pobres por ingresos (o ingresos insuficientes para adquirir una canasta de consumo mínimo; se trata de un hogar de cuatro miembros que en 2015 recibió menos de 894.552 pesos mensuales).
  • 3,7 millones de pobres extremos (u hogares cuyo ingreso les impide comprar la canasta mínima dealimentos).
  • 9,6 millones de pobres multidimensionales (44 por ciento en zonas rurales), y
  • La desigualdad más alta de América Latina, con un Gini de 0,522 (el Gini es un número entre 0 y 1 donde el 0 corresponde a igualdad total y el 1, a desigualdad total).

La lucha contra la pobreza

Microempresa de calzado en el sector del Restrepo en Bogotá.Para administrar esta estrategia se creó la Agencia Nacional para la Superación de la Pobreza Extrema (ANSPE), y con el Decreto 2559 de 2015 esta agencia se convirtió en un programa del Departamento de Prosperidad Social (DPS). Su misión más importante era articular la oferta de programas de diferentes entidades públicas y emplear a diez mil trabajadores, llamados “cogestores”, para ayudar a los más pobres.   Mediante  el documento Conpes 102 de 2006 el gobierno Santos creó la Red Unidos de Protección Social contra la Pobreza Extrema.

El mecanismo de superación de pobreza de la Red Unidos está basado en el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), el cual mide la privación de las familias mediante quince variables referentes a la educación, el bienestar de los niños y los jóvenes, las condiciones laborales y de salud, y la calidad de las viviendas. En el caso de que una familia tenga menos de cinco privaciones se dice que no es pobre.

Sin embargo, el IPM no es suficiente y por eso la estrategia también considera los ingresos de la familia, así:

  • Cuando la familia es pobre tanto en el IPM como en ingresos, recibe toda la asistencia por parte de  la Red.
  • Si la familia tiene un buen nivel de IPM pero es pobre por ingresos, se le extiende una oferta de “generación de ingresos”.
  • Cuando la familia ya no es pobre por ingresos ni por IPM, la Red deja de cubrirla.

Bajo estas condiciones la Red Unidos ha sacado a 256.944 familias de la pobreza extrema (aunque la meta era de 350.000).

El principal apoyo de la Red a las familias pobres consiste en darles subsidios en dinero a cambio de que cumplan condiciones como vacunar a sus hijos, realizarles los controles de  salud o mantenerlos en la escuela.  Estas “transferencias condicionadas” en programas como Más Familias en Acción y Jóvenes en Acción elevan el bienestar de la población, y ayudan a que las familias estén más de superar la pobreza. Estos subsidios son muy importantes, pues el 20 por ciento del ingreso del 10 por ciento más pobre de la población proviene de estos programas.

Los problemas

Aun con esta política integrada subsisten varias barreras que impiden escapar de la pobreza a muchas familias colombianas:

  1. Fallas en la oferta institucional. Muchos de los programas no tienen suficiente impacto sobre la pobreza y además son redundantes.
  2. Hay lugares con poca población donde los programas no funcionan adecuadamente. Allí es más probable que no haya presencia estatal porque el presupuesto asignado a los programas debe responder a criterios de costo y de eficiencia.
  3. Los programas de generación de ingresos buscan aumentar las capacidades productivas de las personas, pero en muchos casos no se basan en estudios de mercado, y en efecto dependen del número, de la disponibilidad y de la formación de los entrenadores en cada zona. Por eso acaban entrenando a la población en actividades que no tienen ninguna demanda.
  4. El acceso a activos productivos es bastante restringido para la población pobre, especialmente en las zonas rurales donde la incidencia de la pobreza es mayor. En las áreas rurales el principal activo es la tierra y, de acuerdo con el Censo Agropecuario de 2015, solo el 36 por ciento de los hogares rurales son propietarios. Además, los emprendimientos rurales requieren crédito y asistencia técnica; sin embargo solo el 11 por ciento de los campesinos solicita crédito y de éstos solo lo recibe el 89 por ciento, y apenas el 9,6 por ciento recibe asistencia técnica.

La fragilidad de la clase media

Por eso la política estatal debería enfocarse en corregir ciertos factores que tienden a impedir la consolidación de la clase media. Por ejemplo la tasa de informalidad en la clase media consolidada es de 43 por ciento, mientras que en la no consolidada es de 73 por ciento. Además, entre el 25 por ciento con menos ingresos de la clase media no consolidada,  nueve de cada diez personas están en la informalidad y tres de cada diez jóvenes ni estudia ni trabaja. La clase no consolidada solo puede consolidarse si se desestimulan los emprendimientos personales y se fortalece su paso a trabajos asalariados de alta calidad y con protección social.La clase media en América Latina se define como el conjunto de personas cuyo ingreso diario está entre 10 y 50 dólares. Sobre la base de esta definición y para el 2015, el Departamento Nacional de Planeación (DNP)estima que  32,6 millones de colombianos pertenecen a la clase media. Según esta misma fuente el 44 por ciento de la clase media está consolidada como tal, pero el resto corre el riesgo de recaer en la pobreza. La clase media colombiana es frágil porque su ingreso es volátil y no resistiría cambios bruscos en las variables macroeconómicas.

Es importante, además, actuar sobre la deserción escolar:

· El 4,9 por ciento de los niños entre 6 y 16 años de la clase media no consolidada no asiste a instituciones de educación básica o media, y

· El 56,1 por ciento entre 17 y 21 años no asiste a instituciones de educación superior.

En comparación con los países desarrollados, el ingreso de la clase media colombiana aún permanece en niveles muy bajos. En 2012 el ingreso promedio de la clase media en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fue de 26 mil dólares anuales por persona, mientras que el de Colombia fue 5,5 veces inferior (4.720 dólares).

Ingreso anual per capita

Fuente: OCDE y cálculos del autor.

Sigue la desigualdad

El índice de Palma es un complemento del coeficiente de Gini como medida de la desigualdad. El Gini es muy sensible a los valores medios pero no refleja los extremos. Por el contrario, el Palma muestra el número de veces que el ingreso del 10 por ciento más rico de la población supera al del 40 por ciento más pobre. Entre 2010 y 2015 el Gini en Colombia se redujo en 6,8 por ciento, pero el índice de Palma permaneció igual.

La riqueza de los más ricos crece más rápido que la de la clase media y que la de los pobres. Durante los últimos cinco años el ingreso del 10 por ciento más rico de la población creció veinte veces más que el de la clase media y 198 veces más que el del 10 por ciento más pobre.

Este proceso ha profundizado la desigualdad y hoy:

  • El ingreso del 1 por ciento más rico es 11 veces mayor que el de la clase media,
  • El ingreso del 0,1 por ciento más rico es 52 veces mayor que el de la clase media, y
  • El ingreso del 0,01 por ciento más rico (4.700 personas) es 149 veces mayor que el de la clase media.

(Según la Encuesta de Calidad de Vida, estas tres brechas empeoraron entre 2010 y 2015).

Bajo las circunstancias mencionadas, resulta claro que los esfuerzos tributarios han estado orientados a redistribuir el ingreso pero no han tocado a la población verdaderamente rica.

Fuente: Encuesta Calidad de Vida – ECV. Cálculos Autor

¿Qué se puede hacer?

Algunas recomendaciones deberían tenerse en cuenta para mejorar esta situación:

  • Eliminar las exenciones y descuentos que permite el actual Estatuto Tributario. Esta medida facilitará la consolidación de la clase media al ofrecer un mayor ingreso disponible, pues el recaudo no recaerá sobre ellos sino sobre los ingresos verdaderamente altos. El Ministerio de Hacienda estimó que los beneficios tributarios otorgados en 2015 ascendieron a 6,7 billones de pesos.
    • Hacer que la tarifa de los impuestos directos sea mayor a medida que crece la base gravable. De otra manera la reducción de la pobreza se hace más difícil porque una persona pobre que se beneficia de subsidios estatales los pierde con el pago de impuestos indirectos como el IVA.
    • No permitirles a las empresas mineras deducir las regalías del pago de impuesto de renta. El pago de regalías sirve de compensación por el uso de los recursos naturales no renovables y su naturaleza es distinta de la de un impuesto.
    • Crear el impuesto a los dividendos para personas naturales, pues la concentración accionaria es muy alta (Gini de 0,87).

Hay que recordar que Colombia entró en una fase de desaceleración que amenaza la consolidación de la nueva clase media:

Una reforma tributaria progresiva podría ayudar a luchar contra la pobreza y a fortalecer de veras  a la clase media.

Economista y magister en Matemática Aplicada de la Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Fundación de Investigaciones y Estudios en Economía, Cultura, Ecología y Ambiente.

Escrito por Jaime Villamil