La absurda ley colombiana

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A un ciudadano de nombre Cristian Cañón lo acaban de condenar a 12 años de cárcel por complicidad en el robo de una bicicleta. Según la denuncia, otros dos hombres se la habían robado. Uno de ellos se escapó montado en ella y el otro se subió al carro de Cañón.

Este último alega que el ladrón lo amenazó con un cuchillo para obligarlo a arrancar, y que luego se bajó y huyó. El juez no le creyó. Teniendo en cuenta que en La Habana se acordaron penas entre 5 y 8 años para los guerrilleros que confiesen delitos atroces, los 12 años por complicidad en el robo de una bicicleta suenan absurdos.

También lo son si se comparan con las detenciones domiciliarias de varios ladrones de cuello blanco que le roban al país miles de millones.