La ‘robolución’ venezolana

La ‘robolución’ venezolana

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Tanto el presidente Nicolás Maduro como varios de sus corifeos, se han ocupado a lo largo de los últimos años de responsabilizar en múltiples ocasiones al Gobierno, autoridades e instituciones de los Estados Unidos de América, por los distintos males que ocurren en Venezuela; entre ellos, la grave crisis económica, en el marco de una presunta “guerra económica” en detrimento del proceso socialista iniciado por el fallecido Hugo Chávez.

Acusar al “Imperio” de los distintos problemas que ocurren en Venezuela es una práctica habitual en la retórica de los actores políticos del chavismo, la cual pudo ser interiorizada gracias al proceso de “inducción revolucionaria” de la escuela comunista de los Castro.“Hay una operación mediática”, “Toda guerra mediática precede a una intervención imperial”, denunciaba la Canciller Delcy Rodríguez el año pasado durante su participación en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Estados Unidos junto a factores de la oposición han pretendido crear supuestos artificiosos para justificar la activación de la Carta Democrática y así intervenir a Venezuela”, alertaba Rodríguez desde Washington.

Siguiendo el guión cubano al pie de la letra, el diputado y vicepresidente del Psuv, Diosdado Cabello, también ha reiterado en distintos actos públicos que el Departamento de Estado de EEUU “dirige un golpe de Estado contra Venezuela y el continente”.

El propio Jefe del Estado venezolano no se ha quedado atrás, y al igual que los principales funcionarios de su movimiento político, ha advertido que Estados Unidos es el principal responsable -entre otras cosas- del desabastecimiento y la rampante inflación que impera en el país, como parte de un plan generado por la oposición venezolana en connivencia con actores extranjeros para expulsarlo del Palacio de Miraflores.

Golpe continuado

Un ejemplo más reciente ocurrió durante el pasado mes de diciembre, cuando el Poder Ejecutivo decidió anunciar el retiro del billete de 100 bolívares en el marco de una operación para combatir el crimen organizado y el financiamiento contra el terrorismo.

“Se ha ordenado una investigación por la salida de grandes cantidades de efectivo del país, por más de 300 millardos de bolívares a través de organismos ONG, que contrata el Departamento del Tesoro de Estados Unidos con la finalidad de asfixiar el Sistema Financiero Nacional y dejar sin liquidez nuestro territorio”, informó el ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol.

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En la presentación que difundió el titular del despacho del Interior Justicia y Paz, se mostró una imagen que responsabiliza a la CIA, al Departamento del Tesoro y la Reserva Federal de Estados Unidos de actuar a través de ONG.

“Esta plenamente comprobado que refugian el dinero en diferentes países de Europa. Incluso en uno de los decomisos de dinero en efectivo se halló un periódico de uno de esos países (…) Sacan el papel moneda con el compromiso de que cuando el gobierno caiga, el dinero es repatriado; es por eso que de manera soberana, el Presidente ha tomado esa decisión para que ese dinero no regrese más al país”, detallaba el Ministro.

Días más tarde, el Mandatario venezolano acusaba al expresidente de EEUU, Barack Obama, de ordenar el desvío y retener los aviones que traerían los cargamentos de billetes del nuevo cono monetario. Una acción que tachó como “la venganza de Obama”.

“Responsabilizo al Gobierno de Estados Unidos de todos los ataques que nuestro país ha recibido”, expresaba Maduro durante su programa de televisión dominical, el pasado 18 de diciembre.

En la CID de la OEA está la solución de Maduro

Ante el sinfín de denuncias que se han generado a lo largo de los años y proliferado a raíz de la agudización de la coyuntura política, económica y social venezolana, se hace necesario preguntar: ¿Por qué el Gobierno, más allá de victimizar al socialismo, no ha emprendido acciones diplomáticas a través de mecanismos como los que ofrece la Carta Democrática Interamericana (CID) de la OEA, para detener los presuntos “ataques” norteamericanos?

Recordemos que el recurso diplomático, en su artículo 18, explica que:

“Cuando en un Estado Miembro se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político institucional democrático o el legítimo ejercicio del poder, el Secretario General o el Consejo Permanente podrá, con el consentimiento previo del gobierno afectado, disponer visitas y otras gestiones con la finalidad de hacer un análisis de la situación. El Secretario General elevará un informe al Consejo Permanente, y éste realizará una apreciación colectiva de la situación y, en caso necesario, podrá adoptar decisiones dirigidas a la preservación de la institucionalidad democrática y su fortalecimiento”.

En una entrevista exclusiva para lapatilla.com, el embajador Gerson Revanales nos explicó “cómo se come” la CID y cuáles son sus cuatro herramientas.

En primer lugar ocurre lo que se denomina “los buenos oficios”, es decir, el proceso de mediación que comenzó con la llegada de los expresidentes Leonel Fernández, Martín Torrijos y José Luis Rodríguez Zapatero. Seguidamente, se da lo que se conoce como las gestiones diplomáticas, las cuales iniciaron a través de la presencia el Vaticano en el país y que cuenta con el respaldo de los Estados Unidos. Es necesario destacar que ninguno de estos dos procesos funcionaron.

La tercera consta de la visita “in situ” (en sitio) de una Misión conformada por representantes de los países del bloque y finalmente, la expulsión de Venezuela de la Organización.

De tener Nicolás Maduro las pruebas concretas y palpables de las acciones desestabilizadoras de EEUU contra Venezuela, debería autorizar entonces la visita de una Comisión Especial de la OEA; tal y como ocurrió en 2002 con la instalación de la Mesa de Negociación y Acuerdos y el proceso de facilitación de la OEA, que encabezó su secretario general para aquel entonces, César Gaviria.

¿Será consciente el “Hijo de Chávez” de que éste mecanismo permitiría la solución a todos “sus problemas”?

Medítelo señor Presidente Maduro, comuníquese con Almagro y permita que a través de la visita de la OEA la región se dé cuenta de primera mano de la ponzoñosa influencia del capitalismo en Venezuela.

¿O será que en vez de eso, notarían que las mafias que quieren ahogar la economía de su revolución, están encabezadas por factores del movimiento que los más realistas prefieren denominar como robolución?

¿Continuará empeñado en reiterar sus falacias sobre muertos, saqueos, guerra económica, campañas mediáticas, planes de intervencionismo y golpes de Estado, tapando cada despropósito con otro? (lapatilla.com)