Borracho pero no bruto

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“Que yo no estoy borracho señor agente, sólo fueron unas cervecitas”, suele ser la expresión de los conductores que son sorprendidos con las manos en la masa mientras andan al volante de un vehículo bajo los efectos del alcohol o alguna otra sustancia psicoactiva. El asunto es más que reiterativo, en nuestra ciudad esta situación ya ha sido abordada como una costumbre no sólo desde el hecho, es decir, tomar y conducir como buenos inconscientes, sino desde la respuesta tanto del conductor, como del policía con la típica: “Tranquilo muchacho, yo a esto le veo unas 300 mil soluciones.”

Uno de los tantos conductores detenido por la policía luego de haber estado bebiendo licor me comenta: “la verdad es que a mí me han parado como tres veces, y siempre arreglo con $100.000 o $200.000 para cada policía que esté ahí presente, a veces sale caro y a veces barato, pero pagar así es mejor que tener esas multas acumuladas o que le quiten a uno la licencia.”

La ley 1696 del 2013 ha sido usada para hacer más sólida la cultura de la indiferencia y para prolongar la permisividad, aunque esta nos acompaña en las calles desde hace un poco más de 2 años y los vehículos inmovilizados han sido múltiples luego de las noches de rumba, los infractores siguen considerando el beber y el conducir como un deporte extremo que pueden jugar sin dañar a nadie. La mencionada ley contempló con tal gravedad este asunto que decidió añadir a las causales que aumentan la pena por el delito de homicidio culposo, la siguiente en su numeral sexto:

“Si al momento de cometer la conducta el agente estuviese conduciendo vehículo automotor bajo el grado de alcoholemia igual o superior al grado 1° o bajo el efecto de droga o sustancia que produzca dependencia física o síquica, y ello haya sido determinante para su ocurrencia, la pena se aumentará de las dos terceras partes al doble, en la pena principal y accesoria.”

CONDUCTORES-EBRIOS

¿Y qué es un homicidio culposo? Sencillamente aquel que es cometido teniendo como fuente la falta de cuidado o la omisión de las normas, es decir, aquellos que se pueden prevenir si el delincuente es más precavido y le brinda con ello garantía a los demás individuos de no afectarlos. Delincuentes, es la palabra que mencionamos, porque claro, el homicidio es un delito, así que los conductores que se movilicen en su vehículo automotor no son sólo infractores sino posibles delincuentes.

“En realidad yo soy muy demalas, tengo muchos conocidos igual de tomadores a mí a quienes no les hacen ni pío sólo por ser familiares o amigos de algún policía o comandante con buenas palancas, esa frase de “usted no sabe quien soy yo” sólo sale en televisión, en la vida real no es necesario repetirla porque con una llamada basta para que los policías se relajen, si yo tuviera uno de esos contactos no tendría que bajarme de la plata para pagarle a esos corruptos, aunque bueno, yo tampoco soy un santo. ” Conductor infractor.

Por otro lado, la ley plantea que desde el momento en que se cancela por infracción la licencia de conducción, sólo 25 años después se podrá solicitar una nueva licencia, y a su vez, establece distintos grados para medir la  alcoholemia desde el grado 0 hasta el 3, y en cada uno de ellos establece tres tiempos para imponer sanciones, sin embargo, como con cada escalada de grado la sanción se hace más fuerte, sin importar cuántas veces haya recaído en los otros grados, se implantará la sanción contando las veces anteriores pero tomando las medidas del grado actual.

Con todo ello, aunque a ojos de muchos las sanciones sean drásticas y razonables, la materialización de las mismas están manoseadas por billetes, permisividad, favores y tetas al desnudo, no por culpa exclusiva de la policía, quien es la que toma las riendas de los retenes, sino que con esta institución compartimos la culpa la ciudadanía y los infractores, todos por ocultar un secreto a voces y convertir en ley al soborno y la corrupción, fuentes de facilismo, porque qué mamera tomar un taxi, pues pensar en dejar de beber y trabarnos ni por el chiras.