‘Seré presidenta de Colombia en el 2018’: Piedad Córdoba

‘Seré presidenta de Colombia en el 2018’: Piedad Córdoba

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Piedad Córdoba dijo que iniciará en todo el país el proceso de recolección de firmas para presentar su candidatura.

Casi siete años después de haber sido destituida como senadora de la República por la Procuraduría General de la Nación, por supuesta “colaboración con las Farc”, Piedad Córdoba confiesa que quiere ser presidenta. 

¿Cómo será su regreso a la vida política?

Nunca me fui de la política. A pesar de todas las adversidades que me tocó afrontar: la inhabilidad ilegítima e ilegal que tuvieron que revocar, el secuestro, el exilio, las amenazas a mí y a mi familia, siempre estuve haciendo política junto con los colombianos, quienes siempre me vieron a su lado en mis recorridos por el país. De lo que sí estuve siempre alejada fue de esos políticos que gobiernan a espaldas de la gente e incluso contra ella. Yo creo que la mayoría ciudadana ya no se siente representada por esa vieja política que ni le habla de sus problemas ni los resuelve.

¿Al fin va a ser candidata presidencial en el 2018?

Sí. Voy a ser candidata y seré presidenta de Colombia en 2018. En breve iniciaremos en todo el país el proceso de recolección de firmas para presentar mi candidatura bajo la modalidad de grupo significativo de ciudadanos. Cientos de voluntarios ya están dispuestos a iniciar este proceso.

¿Podría ser usted candidata presidencial por las Farc?

No tengo la menor idea sobre las decisiones que vayan a tomar las Farc en el congreso de la conformación de su partido, y de este me imagino que va a surgir o su apoyo a algún candidato o su propio candidato; por esta razón, en estos momentos con ciudadanos de varias partes del país estoy concentrada en construir una propuesta con la gente que entiende que sus problemas reales no han sido resueltos y quiere propuestas claras para encontrar soluciones, y que son la mayoría de los colombianos.

¿Se vería en una coalición con las Farc?

Me presento con un proyecto de base, de la gente, de los colombianos de a pie, a través del mecanismo de recolección de firmas. Este es mi objetivo y a él me voy a dedicar en cuerpo y alma. Todo lo demás es política ficción.

¿Se ve en alguna otra coalición?

Es tiempo de hacer equipo con la sociedad, con los que están organizados y con los que no, para que juntos podamos transformar el país. Nunca me interesó jugar al baile de siglas entre viejos partidos ni el reparto de cuotas de poder. Nuestra única coalición, nuestro único compromiso es con la gente.

¿Cómo ve la contienda presidencial del 2018?

Es indudable que llega un nuevo tiempo a Colombia. Estamos en un momento de quiebre histórico y en adelante ya nada podrá ser igual. Lo viejo comienza a ceder ante lo nuevo. Basta con salir a la calle a hablar con la gente, con los jóvenes, con las mujeres, para darse cuenta de la sensación de cambio que se respira. Y me da la impresión de que los representantes de la vieja política, que poco y nada salen de sus despachos ni de sus aires acondicionados, aún no se han dado cuenta. Las elecciones del 2018 van a refrendar esa demanda de cambio.

Hay quienes dicen que el uribismo está tomando fuerza frente a una izquierda. ¿Usted lo cree? 

He hablado antes de una vieja política y el uribismo es una de las encarnaciones más claras de ese tiempo que ya es casi pasado. Su herencia ha sido mayor desigualdad, saqueo del patrimonio público, precarización de los empleos, falta de oportunidades para los jóvenes, casos lacerantes de corrupción y, además, han profundizado cuatro problemáticas de nuestro país: la desigualdad, la desindustrialización, una ruralidad devastada y la dependencia de intereses externos. El gobierno de Santos no hizo más que ahondar en este escenario tan negativo. Esta vieja política es la que ha hecho que tan solo un 1 % de los colombianos posea el 20 % de la riqueza nacional; seis de cada diez personas ganen menos de 240 dólares al mes; nueve millones de compatriotas vivan bajo el umbral de la pobreza; la economía está desindustrializada; las pequeñas y medianas empresas tienen grandes dificultades. Esa es la clase política que está en retirada.

¿Qué debe hacer la izquierda para ser opción de poder en las próximas elecciones?

No creo que las categorías derecha e izquierda sirvan para explicar muchas de las cosas que están ocurriendo. Cuando una persona asiste impotente a los gravísimos casos de corrupción de estos políticos, poco importa que se considere de izquierda, de derecha o apolítica. La indignación es la misma para cualquiera con independencia de su ubicación en el tablero político. Y también es idéntica la sensación de que los de arriba, los que llevan décadas utilizando las instituciones en su propio beneficio, se están enriqueciendo a costa de todos los colombianos.

¿El partido de las Farc será opción de poder inmediata a corto plazo?

No me compete a mí elucubrar sobre el futuro partidario de nadie. Lo que sí puedo decir es que aquellas personas que hace ya años tomamos una postura decidida en favor de la paz hemos demostrado que estábamos en lo cierto. La historia nos ha dado la razón. Dijimos que sí era posible una Colombia en paz, donde las diferencias se dirimieran a través del diálogo y la institucionalidad, y en ese camino estamos. Incluso muchas de las personas que se oponían a este proceso, ahora son sus acérrimas defensoras.

El Tiempo