Viral: Carta abierta de un homosexual a su hijo recién adoptado

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Hace poco Deberth Araújo y su prometido, Guilherme Gatto, cumplieron un sueño: adoptaron un bebé y se convirtieron en una pareja de padres del mismo sexo en Brasil, una sociedad muy conservadora. Pero lo que hizo que su caso fuera visible a nivel mundial fue una carta publicada por Araújo en Facebook.
Guilherme Gatto siempre había querido ser padre y cuando conoció a su novio el deseo se convirtió en un objetivo. “En cuanto nuestra relación se fue fortaleciendo, nos fuimos preparando financiera y emocionalmente para construir una familia”, cuenta Gatto al diario El País de España.

William fue el nombre que la pareja decidió ponerle al bebé. Para darle la bienvenida al pequeño y explicarle cómo es la sociedad, Araújo publicó, el pasado 20 de octubre, una foto en su cuenta de Facebook en la que están los tres integrantes de la familia. La imagen está acompañada por una carta abierta, que ya cuenta con más de 90 mil reacciones y ha sido compartida  más de 22 mil veces.

La misiva tuvo un alcance muy grande por el contenido que invita a la tolerancia, la reflexión y el amor propio. Incluso la pareja recibió mensajes de personas tanto heterosexuales como homosexuales interesadas en adoptar y en recibir consejos.

“La intención era celebrar la llegada de William y avisar a nuestros amigos, pero acabó tomando dimensiones inimaginables hasta el punto que nos planteamos si deberíamos exponer tanto a nuestro hijo. Son tiempos muy intolerantes y no queríamos exponerlo a opiniones llenas de odio injustificable”, menciona Araújo al diario español.

En la carta, Araújo habla sobre el llamado que sintió y el miedo que lo invadió por la responsabilidad que tendría. Sin embargo, asegura que era él “quien sería rescatado y salvado. Nosotros estábamos siendo elegidos. Es inexplicable”.

Después explica el proceso de adopción, las noches sin dormir y la recuperación del pequeño William, quien tuvo varios problemas de salud. “Y tenemos que protegerte, porque un día la vida se abrirá salvaje, y verás que el mundo no es un lugar hermoso como debería serlo”.

“Por encima de todo, siempre respétate cómo eres, pues, de hecho, la peor violencia es la que cometemos contra nosotros mismos”, le aconseja Araújo a su pequeño y a todas las personas que leyeron el mensaje.

“Esta declaración es para que aprendas que decir la verdad en voz alta nos hace libres, y ser quien somos es el mayor acto de valor. Por un tiempo me olvidé de eso, pero tú me rescataste, me salvaste de todas las formas posibles y me enseñaste lo que es ser padre. Nunca olvides que familia, sangre o elección, es quien te ama sin cláusulas. Familia no es solo quien te tolera, es quien te entiende y acoge; familia es quien estará allí cuando el suelo falte. Familia no es solo quien te acepta, es quien te abraza y te dice “te amo”. Jamás permitas que la mezquindad humana, que señala y condena, te diga como debes ser”.

Araújo concluye la carta diciéndole a William que siempre lo amarán por lo que es y que el valor que más quieren que tenga es el amor y el carácter para sobrepasar las diferencias que separan a la gente.  “Si el mundo insiste en hacerte daño nuestro abrazo será siempre un lugar seguro donde nunca te sentirás solo otra vez”.

Este es el texto de la carta:

Carta para william

Cuando supe que vivías entre orfanato y hospitales, solo, sin familia, tan pequeño, ya con 11 admisión por neumonía y varias alergias, sentí una mezcla de llamado y miedo. Por un lado, algo me decía que fuera tu “héroe” y te salvara; del otro, el miedo a la mayor responsabilidad de mi vida. Pero en el primer abrazo (foto) vi que era yo quien sería rescatado y salvado. Nosotros estábamos siendo elegidos. Es inexplicable.

Fueron 3 MESES DE GUARDIA PROVISIONAL, noches mal pernoctaciones, preocupaciones, remedios, pero su mejora y el fin de las admisión nos dieron certeza que el amor cura y hoy estamos celebrando su guardia definitiva. Fuiste nuestra mejor opción. Pero eres tú quien nos elige cada noche cuando sólo duerme si sostener la mano, o cuando nos despierta para cantar para usted, o cuando corre a nuestro regazo cuando tiene miedo. Y tenemos que corresponder protegiéndolo, porque un día la vida se abrirá salvaje, y verá que el mundo no es un lugar hermoso como debería. Hay tal vez más personas que van a señalar que extender la mano, pero haremos todo lo posible para que no veas ese lado de la vida hasta que tengas edad para entenderla y ver que personas, a menudo, ponen sus convenciones por encima de carácter y amor porque Son limitadas. Usted debe perdonar, pero nunca se anular basado en lo que una sociedad llena de contradicciones dice que es aceptable. Por encima de todo, siempre se respeta como usted es, pues, de hecho, la peor violencia es la que cometemos contra nosotros mismos.

Sabes, will, llegaste el mismo año que perdí a mi padre, tu abuelo, y me pregunto cómo le habría gustado hacer sus gustos. Ahora entiendo ese amor encuadernar, que una vez me dijo que podría ser lo que quiera, no tuviera miedo, y me abrazó cuando pensé que sería rechazado. Esta declaración publicada es para que usted aprenda que hablar la verdad en voz alta nos hace libres, y ser quien somos es el mayor acto de valor. Por un tiempo me olvidé de eso, pero tú me rescató, me salvaste de todas las formas posibles y me enseñaste lo que es ser padre. Nunca olvides que familia, sangre o elección, es quien te ama sin cláusulas. Familia no es solo quien te tolera, es quien te entiende y acoge; familia es quien estará allí cuando el suelo falte. Familia no es solo quien te acepta, es quien abraza y dice “te amo”. jamás permitas que la mezquindad humana que señala y condena te diga como debes ser. Siempre te amaremos por lo que eres, y si el mundo insiste en hacerte daño nuestro abrazo será siempre un lugar seguro donde nunca te sentirás solo otra vez. No podemos elegir el comienzo de esa historia, pero podemos tiraría de aquí. Construye un mundo en el que valga el amor y el carácter, y que las diferencias no separen a la gente. Es el valor que más quiero te. Te quiero, hijo mío!

EL Espectador